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Formateando el disco duro con César Charlone

Notas sobre el taller de Dirección de Fotografía Ensayo sobre la luz,  organizado por FORMATA-ASUNCION

Por Sergio Colmán Meixner

Tuvimos el gran placer de asistir al taller de César Charlone durante 3 días. Fué intensivo, repitiendo el ritmo del anterior de Producción Ejecutiva dictado por Fernando Epstein.  El taller fue encarado desde el punto de vista creativo, donde Charlone explicó el proceso de creación de la fotografía de Ceguera (Blindness) y también habló acerca de otros proyectos, ya sea en su faceta de Director de Fotografía como de Realizador.

CESAR CHARLONE 1

Entre dos mundos

Charlone se debate entre dos mundos. Por un lado esta Hollywood, ese cine de grandes presupuestos y producción estratificada, en el cual se puede dar ciertos lujos, en el que se sitúa Ceguera. Por otro lado está el cine independiente, más pequeño en envergadura pero grande en contenido y gratificación, donde el se sitúa como Realizador con El baño del Papa y otros proyectos documentales.

“La cuestión es, buscar en este mundo de cine independiente y de menor costo, el equivalente a lo que se hace en las grandes producciones, pero que el hecho de no tener grandes equipos y presupuestos no sea una excusa para no hacer nada. Si la historia es buena, tendremos una buena película”- reflexiona Charlone. Para él  estos dos mundos en realidad no son opuestos, sino se complementan  haciéndolo crecer en todos los aspectos, ya que, siempre hay un desafío y principalmente un aprendizaje, palabra clave  para el desarrollo profesional.

La labor del Director de Fotografía y su aporte creativo realmente no está delimitado ya que también depende del Director – comenta Charlone. Hay  directores que saben exactamente lo que quieren, donde quieren la cámara, el encuadre y los movimientos, mientras que  otros dan más libertad al Director de Fotografía. Como director en El Baño del Papa se sabía el guión de memoria y tenía la película en su cabeza, así que ¿quién mejor que él para estar detrás de cámara? Estar en las dos funciones, de Director y Director de Fotografía, más que un peso le pareció una posición ideal.  “Hoy en día con la tecnología digital, el director esta cada vez más cerca de la cámara, de los actores y de lo que la cámara registra. Se puede hacer cine con un equipo mucho mas reducido”.

Descansando en la postproducción

Otro aspecto que nos sorprende de Charlone es su apuesta en la postproducción, ya que el confiesa que el resultado principal de su fotografía es trabajado recién en posproducción. Si bien en el momento de rodaje tiene en cuenta algunos aspectos de iluminación, encuadres, etc., recién en la posproducción trabaja el color, sobreexposición y agrega efectos. Eso de alguna manera facilita su trabajo en rodaje.

El aprendizaje, el feedback y Dios.

Como parte del proceso de creación Charlone detalla como se va nutriendo de fotografías, cuadros, videos, revistas, historietas y todo tipo de imágenes con el fin de ir buscando la solución fotográfica. Mucho de este proceso es aleatorio y también incluye un feedback, de mostrar las ideas y recibir otras ideas, a este proceso llama aprendizaje. No realiza Storyboards sino más bien discute con el Director los encuadres en las locaciones, previamente al rodaje.

Parte del resultado de la fotografía también tiene que ver con lo que el llama, a modo de broma: Dios. Se trata de pequeños trozos de azar, imprevistos, inspiraciones, ideas o iluminaciones, que a veces surgen en pleno rodaje, sin que uno sea muy consciente, o a veces, se da cuenta pero no le da mucha importancia hasta que resulta una genialidad. A veces un error, un desenfoque o un mal encuadre pueden convertirse en el mejor plano de todos, por lo tanto debemos estar abiertos a experimentar y a arriesgarnos.

FORMATA ASUNCION 2 Cesar Charlone

Otros comentarios

Insistió en la importancia del Productor Ejecutivo en base a su experiencia en Hollywood: “El productor es el que conoce todo el equipo, toda la película, maneja el dinero, y además, tiene que encargarse que todos estén bien y hagan su trabajo lo mejor posible”

Charlone se despidió dejando un importante aliento a nuestros realizadores y fotógrafos, diciendo que aprovechemos los avances de la tecnología digital y que nos alimentemos de todo tipo de imágenes ya que un buen Director de fotografía, antes que nada es alguien que sabe mirar.

Proximamente en EL PORORO.COM un video con César Charlone. Agradecemos a los coordinadores de FORMATA ASUNCIÓN, Leticia Coronel, Sergio de León, además a César Charlone por la entrevista y a Mario Franco del Instituto de la Imágen que nos apoyó en la muestra de películas del preciado D.F.

Era feliz y no lo sabía


“Fernando en la pieza. Esta foto de mi hermano es una de las primeras que hice en mi vida con una cámara que me regaló mi viejo. Su rostro parece desdibujado. Su movimiento, hoy ya inexistente, lo hace difuso ante la lente.” Leer más textos de Marcelo Brodsky en su web.



El poder del audiovisual para construir memoria
Por Fernando Muore

Hoy, 2008, estamos levantándonos de una siesta demasiado larga, y más que con resaca, con la amnesia que nos ha dejado la larguísima transición a la democracia. Los somníferos para olvidar la muerte y el dolor provocados a tantas familias durante los 34 años de paz y progreso a veces tienen efectos colaterales: ocasionales pesadillas con un rey malvado de ojos azules, los calabozos, carcajadas con ecos histéricos, el cuatrinomio de oro, las aguas turbias de la pileta, la violencia contra personas diferentes, castillos de pésimo gusto era Itaipú…

“Fernando en La Boca. Con esta foto de mi hermano
mi mamá comenzó y terminó su carrera fotográfica”.
Continuar leyendo las letras de Brodsky en el capítulo V de su web.

A veces la pereza nos aturde y dejamos de pensar y actuar. Toda la pesadilla paraguaya de cincuenta años (la de Stroessner y la de la pos-dictadura) es una cantera riquísima para extraer historias, y el audiovisual puede devolver al presente la reflexión del pasado. Historias de desaparecidos, asesinados, torturados, amenazados, robados, esclavizados; símbolos de la corrupción, de la codicia, de la miseria moral abundan aún a nuestro alrededor, son restos de los dinosaurios que aún siguen entre nosotros.
Todo lo dicho puede sonar como una apología a la tragedia, al retrato efectista cebado en el drama, o en instalar el pesimismo, dirán los que todavía creen ser felices y que creen que todavía no lo saben. Tenemos la opción de reflexionar (porque no con medios audiovisuales) para entender quienes fueron ellos y quienes somos nosotros, así no terminamos pareciéndonos a ellos.
Mi generación, la nacida aún durante el estronismo, quizás no hizo daño a nadie, pero fue cómplice con su silencio de la impunidad. Una manera de remediar esta (mala) conciencia es recordar y transmitir…¿Qué hacer, como?

Es que pasó tanto tiempo muchos dirán…Quienes eran los malos, quienes los buenos…En fin, la pregunta del millón…¿cómo recuperar la memoria?

“Los tres en el bote: En primer lugar, Fernando.
En equilibrio, detrás, mi hermana Andrea.
Mis viejos timonean, sacan fotos y van
pasajeros mientras nosotros remamos.”
Ver más fotos de Brodsky en su web.

Propongo una visita a los “Archivos del terror” que no tiene desperdicio, encontraremos un auténtico documento de la violencia de estado contra sus habitantes. Criminal testimonio donde el aparato represor estronista escribió orgullosamente sus asesinatos y maltratos.
Podemos pasarnos horas y encontrar a algún conocido o familiar en las miles de fichas de detenidos, informes confidenciales y de vigilancia domiciliaria, pedidos de búsqueda, controles a grupos estudiantiles, controles de entrada y salida del país, fotografías, documentos de Identidad, cassettes, etc, etc. O podemos saber más del actual proyecto del Museo de las Memorias, ubicado en el centro de detención conocido como “La Técnica”. Una horrible reliquia arquitectónica en pleno microcentro asunceno y cuyos antiguos usos nos producen escalofríos y angustia. Los contenidos de este Museo, aún en vías de acondicionamiento y que puede visitarse algunos pocos días, van desde grilletes, picanas eléctricas, tinas y piletas de tortura, fotografías de las víctimas, armas, látigos.

Marcelo Brodsky frente al primer homenaje
fotográfico que hizo a su hermano.

Deseo que las palabras del fotógrafo Marcelo Brodsky nos hagan pensar en tanta tarea pendiente por hacer en Paraguay. Y, como siempre los artistas (aunque ésta palabra no guste demasiado a los cineastas y realizadores audiovisuales) han sido las voces para conectar al público temas tan sensibles y devolvernos la memoria, por eso, para eso estas palabras. Vayan a escuchar a Brodsky. El jueves 6 a las 7pm en el Cabildo. Y cuéntennos como les fue.

Marcelo Brodsky y la memoria

A propósito de una charla el jueves 6 de Nov. 19hs. en el Cabildo.
Programación EL OJO SALVAJE
Por: Fernando Moure

Aspectos de la obra fotográfica del artista argentino Marcelo Brodsky, serán objeto de una revisión en una charla en el contexto del ciclo El Ojo Salvaje. Brodsky se referirá tanto a los años del miedo sufridos durante el régimen militar en la Argentina y a la implicancia personal a la que se vio expuesto y cómo simbolizó esta memoria.
Aunque esta crónica se aleje de la imagen movimiento que propone El Pororó, me parece interesante que personas relacionadas al audiovisual puedan aprovechar la magnífica oportunidad de escuchar y ver a Marcelo Brodsky en Asunción. Su trabajo ofrece un testimonio sobre un tiempo no tan lejano y que aún traza su sombra triste en el presente. Su arte revisa la memoria reciente desde un caso particular, pero que no pierde de vista su comunicación general.

Series: De Buena memoria y Nando, mi hermano

Valiéndose de estrategias como la apropiación de archivos (algunos cinematográficos aunque su destino final sea fotográfico), el artista Marcelo Brodsky hace un paralelo con el presente. El corazón de esta obra está vinculado a la vida, la sociedad.
Realizado hacia fines de los ´90, el proyecto titulado Buena memoria es la reconstrucción biográfica de sus amigos y de su hermano, fijando la memoria en lo que hoy es conocida como el período de la Guerra Sucia Argentina. Luego de encontrar una foto de graduación de sus treinta y dos compañeros de secundaria de 1967, que es el punto de partida de esta investigación visual, Brodsky decidió saber y registrar lo que había pasado a estos amigos. Unos se irían de la Argentina, otros se quedaron, y dos murieron a manos del terrorismo de estado. En Buena memoria, la gigantografía de la clásica foto de graduación sirve de fondo para retratar a sus contemporáneos, 25 años después.
La serie genera una entrañable emoción, pues se registran en un solo momento el antes (la foto comunitaria en blanco y negro) y el ahora (el retratado hoy, en colores).
El archivo familiar también sirvió a Brodsky para evocar a su hermano desaparecido en la serie titulada Nando mi hermano y de cintas super 8mm reproducidas en formato fotográfico para las obras Jugando a morir. La inocencia de las imágenes, tomadas en contextos familiares, muestra a los hermanos jugando con palos. En la escena final, los niños caen simulando su muerte, cual premonición de la catástrofe que algunos años más tarde tocaría a Fernando Brodsky.





Las obras de Brodsky y de los artistas que trabajan la memoria de nuestro pasado reciente en relación a la pérdida de seres queridos o del dolor causado, buscaría curar los traumas de la historia contemporánea de América del Sur, aún a pesar del desasosiego que provocan. El exorcismo de la muerte con un sentido renovado de memoria, para curar los traumas, una estrategia de reparación, un duelo que lentamente comienza a curarse.

Levante la mano quién extraña a Aiguadé


Jorge Aiguadé, fue un reconocido crítico de ABC Color.



Es increíble la vida. La semana que publicamos el artículo ARDE me encontré tres veces con Sergio Marcos (el director de FUEGO), le dije que escribí sobre la campaña publicitaria de su corto y le pregunté si quería hacer algún comentario. Fue muy amable, pero no respondió.

En el artículo me cuestionaba cuál sería nuestra obligación con el espectador si tuvisiemos alguna y creo que es ser honestos. Estaba leyendo los cometarios que me dejaron algunos lectores en el mail: ser honestos está por delante de que el corto sea bueno o sea malo. Esas palabras me remontaron a la época del colegio cuando me empezó a interesar el cine. Mi único eslabón con el cine nacional era el crítico Jorge Aiguadé. Al inicio más que un crítico me parecía un verdugo. Su destreza para destrozar películas estrenadas con tanto glamour en los cines era alcinante. Aiguadé podía fulminarlas sólo con el titular. Me fascinaba. De a poco, fui constatando que cuando él ponía un cinco (escasos en su carrera) era porque realmente la película se lo merecía. No sé si primero me interesaron las películas o sus críticas, lo increible es lo mucho que aprendí con sólo leerle.

Después de unos años, me animé a hablarle gracias a un compañero cinéfilo y caradura. Nos encontramos en un estreno, él estaba como siempre, al fondo, en su silla de ruedas. Al salir tuvimos oportunidad de hablar un poco y esto se repitió varias veces. Suyas eran las primeras películas de Hitchcock que ví en mi vida. Recuerdo que un día, en el cine, había alguien muy enojado con él por una crítica que escribió. Me dijo que “a los directores les cuesta más tolerar la crítica en las primeras realizaciones pero que después suelen acostumbrarse a que no todo el mundo elogie lo que hacen”. En un estreno siempre llueven piropos, pero es una suerte que existan gustos para todos y que haya gente que te diga que prefiere una hamburguesa a una sopa paraguaya (o viceversa).

Hacer un estreno como el de FUEGO tiene mucho mérito en el sentido que no falla donde la mayoría de las producciones tropiezan. En el cine independiente sudamericano la cosa está muy dificil y a los directores a veces no les queda otra que hacer también de productores. La mayoría tropieza en la promoción. Una vez que terminan el trabajo ya no les queda energía, ni tiempo, ni dinero para hacer una buena promoción. La distribución es cara. Por eso también quiero destacar las dos producciones que este mes encontraron su forma y lugar entre los estrenos comerciales. Ambas marcaron un precedente inédito en la promoción audiovisual:

- FUEGO: porque consiguió la proeza de estrenar un corto en salas de cine comerciales, en cartelera + que los espectadores paguen una entrada para ver una obra de 27 minutos + + estar en cartelera varias semanas compitiendo con las de Hollywood.

- MINOTAURO: porque consiguió el lanzamiento del DVD en la revista WILD/octubre + estreno con debate en el 17ºFestival de Cine.

Todos disfrutamos que el cine paraguayo esté latiendo y esté creciendo. Hay nuevos directores que dan todo por hacer sus cortos y sus largos. También están los consagrados que se matan trabajando. Sabemos que en esta profesión, antes de pronunciarse como director, guionista, sonidista, aunque se tenga un título encuadrado, es necesario pulirse. Naomi Kawase, directora japonesa ganadora de Cannes 2007, dice que es impresionante lo rápido que se oxidarse cuando deja de filmar. Por eso insiste en que se trabaje sin parar, no por “aportar al cine nacional”, sino para cultivar el oficio. En nuestro medio tenemos varios ejemplos de tenacidad, como Juan Carlos Maneglia que dirige desde los 14 años y que cuando uno mira los cortos que hizo, puede ver claramente el camino que fue tomando, los temas que le interesaban, las técnicas que usaba y cómo fue cambiando su mirada. Otro que tiene años de experiencia y casi graba con los ojos cerrados es Richard Careaga.

Los críticos son los que trabajan analizando esto y acompañan de cerca el crecimiento del medio audiovisual local. Pero hoy en día parece que la crítica va unos pasos más atrás que la realización, porque se estrenan cortos, largos, etc, y raras veces aparecen críticas al día siguiente. Sólo vemos gacetillas y entrevistas. Hay gente muy calificada, pero no sé qué pasa. Es como que todavía está el cartel de “vacante” colgado desde que Aiguadé se fue. Nadie vino a tomar el relevo y su ausencia es “la ausencia” de una crítica aguda y una postura ante los estrenos nacionales e internacionales. Y es una cadena que vuelve a la raíz del artículo ARDE, donde empecé preguntándome por qué promocionan un corto como un largo, sin aparente conocimiento.

Para terminar les escribo el fragmento, transcripción literial, de una entrevista con Paz Encina realizada en fechas del premio Luis Buñuel recibido por Hamaca Paraguaya y publicada en ABC Color (versión impresa y digital aun está en internet.). De pronto la periodista deja algo en evidencia y Paz Encina le pregunta:
– Decime, ¿vos viste la película?
– No
– Entonces me ponés incómoda, te voy a hablar de cosas que no me vas a entender.


Por Renate Costa.
elpororocine@gmail.com

* A los 1 año del fallecimiento de Aiguadé escribieron este artículo que recomiendo:
Un periodista crítico y de una dignidad inclaudicable
*
Artículo escrito como respuesta a Joselo, Ray, Juan, Miguel A. Gracias por escribirnos.

VIDEOARTE EN LATINOAMERICA


Atención:


No es sobre historia del cine, sino sobre el videoarte. Pero hay hechos y corrientes cinematográficas que el autor destaca por considerar como precedentes del videoarte paraguayo. Fue muy importante que Paraguay participe en este libro y que no pase como en tantos libros sobre medios audiovisuales de latinoamérica donde somos los grandes ausentes. SOPA PARAGUAYA servirá de referencia para contextualizar la producción de videoarte local y a partir de aquí seguir reflexionando, discutiendo, escribiendo. Les recomendamos imprimir todo el texto a continuación, ya que es un material de lectura extenso. La iniciativa del libro partió de la teórica y curadora Laura Baigorri, de España, quien contactó a Fernando Moure. Gracias por compartir el segmento con los amigos de El PORORO.


SOPA PARAGUAYA
Recetario híbrido para una videografía

Segmento escrito por Fernando Moure en el libro VIDEO EN LATINOAMÉRICA, una historia crítica. Editorial Brumaria. Web: www.brumaria.net

Contexto


La intención original de este artículo es dar a conocer la producción audiovisual más artística de Paraguay, inscribiendo el pequeño y reciente corpus de video arte junto a testimonios de obras que incorporan la historia del cine con un tratamiento arriesgado. Este texto se organiza entonces como un espacio donde convergen imágenes en movimiento con sentido y compromiso; ubicándolas en intereses próximos a los de una historia del arte reciente.

El título de este artículo alude a uno de los platos típicos de nuestra tierra, la Sopa paraguaya, y cuyo nombre remitiría a un caldo, a una sopa líquida. Sin embargo, esta especialidad típica es un pastel sólido cocido al horno, compuesto básicamente de harina de maíz. Con la ambigüedad conceptual entre los estados líquido y sólido que resume esta comida, quiero poner en evidencia las contradicciones y mezclas que muchas veces son regla común en Paraguay en el campo que nos ocupa.

De forma a clarificar el concepto gastronómico, éste servirá para recordar al lector la amalgama de elementos diversos que intervienen en nuestra escena audiovisual con acento artístico. Tan amplio espectro, que incorpora diferentes géneros entre documentales, ficciones, videoarte, producciones experimentales, examina un cuerpo audiovisual heterogéneo, y que a fuerza de interrupciones y silencios, conforman esta breve relación, y nunca una historia lineal.

Al no poder responder desde formatos y géneros específicos, esta crónica aproxima a nuestra realidad la vocación que corresponde históricamente al video y al cine comprometido, y que en nuestro país reprodujo, a su manera, idénticas preocupaciones a las del resto del mundo: la crítica social y política, la recuperación del espacio público, la reflexión en la sociedad y los medios de comunicación de masas; así como la exploración de temas como la identidad personal y colectiva.

Estos apuntes sobre casos referenciales de producción, divulgación y promoción de esta creación artística buscan una re-lectura entre sociedad y arte, más temática que cronológica, donde emerja nuestra identidad con sus tópicos menos conocidos. En el centro del continente, somos aún la inevitable metáfora de la isla rodeada de tierra, territorio exuberante y mítico; también un lugar donde a su gente le sobrevienen catástrofes con cierto aire bíblico de tan inverosímiles y si cabe también, milagrosas. Nuestro pueblo es una comunidad humana muy caracterizada, hacemos uso de la lengua guaraní, siendo el tejido oculto de este lenguaje nuestra seña cultural más fuerte y que determina igualmente un espacio psicológico, social y cultural propio.

La nuestra es una historia convulsa que poco a poco va curándose de guerras, dictaduras, desigualdades sociales, en una lenta y descreída transición a la democracia de veinte años. Se conocen los efectos de la dictadura, de los años del miedo del stronismo (1) y su lema vacío de paz y progreso. Y si hoy la figuras que ocupaban la pantalla del televisor se han ido, acechan fantasmas encarnados que imponen su peso en el presente que transitamos de una política de promesas vacías.

Emitir imágenes con sentido es lo que han venido haciendo, a fuerza de tenacidad y contra todo pronóstico, un perseverante y pequeño grupo de realizadores y artistas. Entre los soleados paralelos geográficos 20º y 30º, en condiciones insustentables, puede decirse que se transpiran imágenes audiovisuales gracias al trabajo independiente de autores que con sus ideas, transforman este lugar a la altura de nuestros sueños.

Las contingencias e infortunios no han podido anular una persistencia, una acción valiosa tejida por los artistas de la imagen en movimiento, como testigos atentos de su lugar y tiempo. Hitos que conducen esta “hoja de ruta” en un viaje que imagina un territorio físico y mental, desde nuestra especificidad, al tiempo de dar cauce a esta producción simbólica.

La responsabilidad de este registro de memoria es abrumante por lo que tiene de fragmentario diferir al presente estos hechos. Hay otras cuestiones que deben hacerse al mismo tiempo: formar un archivo, implicarse en la recuperación de materiales en formatos obsoletos, generar y promover hechos artísticos, aún pese a la falta de industrias culturales. En este contexto a veces es más fácil hacer un proyecto en solitario que relacionarse con la esfera pública, como es la realización de una exposición, un festival, escribir o convocar a una charla.

Sin acciones y políticas culturales, sin industria audiovisual, y casi sin producción de televisión, pero con una pequeña historia forjada un tanto endogámicamente, cual reflejo de nuestra geografía interior, se despliega este espacio memorioso sobre la producción artística de video y cine arte hechos en Paraguay.

Historias mínimas de los 60, 70 y 80´s

Como referentes anteriores a la escena temporal que se abarcará a continuación, valgan estos antecedentes intermitentes, compuesto por un número imprecisable de piezas experimentales, cortometrajes documentales y ficcionales, hechas principalmente en formato cine (16 milímetros, super 8) y video. Algunos cruces entre artes plásticas y cine se inscriben en torno al taller de arte de Cira Moscarda (vigente desde 1962 hasta 1982). En este Taller se desarrollaron experiencias fílmicas que fueron realizadas por Juan M. Prieto, Bernardo Krasniansky, Ricardo Migliorisi y Jorge Nasta, entre otros. En 1968 se realizó Jayne hasta el asco, film en súper 8 exhibido en la Galería Atlántica, con 90 minutos de duración; y cuyo tema recurría a un imaginario con influencias de la cultura pop y psicodélica. Por su parte, Krasniansky realizó, hasta su partida del Paraguay en 1971, los videos Fenomenum y Papeles, los cuales aparentemente forman aún parte del acervo del CAYC (Centro de Arte y Comunicación) de Buenos Aires. Vale apuntar que no se conserva ningún material de archivo sobre esta prehistoria de la imagen en movimiento.

También a mediados de los ´60 surge el grupo Cine Arte experimental, impulsado por Carlos Saguier, Jesús Ruiz Nestosa y Antonio Pecci. Este grupo comienza a elaborar una mirada cercana al cine documental, con El pueblo (1969), un mediometraje experimental en blanco y negro exhibido internacionalmente y que provocó la ira del dictador Alfredo Stroessner; así como La silla y Francisco, entre otros. El Pueblo fue rodado en 16 mm, ampliado a 35 mm en Estados Unidos y luego copiado a 16 mm., en blanco y negro y en color (2).

El francés Dominque Dubosc es autor de los documentales de creación en 16 milímetros Manohajara (El lugar de los muertos, 1969), sobre los habitantes de un leprosario en la campiña profunda y de Le soleil l´a vu (El sol lo vió, 1968), 1968) encarando el día de una familia campesina; ambos hablados en guaraní y castellano. El corto de Annick Sanjurjo, El guajhu (1975), una interpretación de la novela del escritor Gabriel Casaccia, fue realizado con fotosecuencias de slides y hace pocos años convertido a formato digital.

Ya en la década del ´80, cortometrajes experimentales fueron realizados por Luis Ughelli, Manuel Cuenca, Ray Armele y referentes ligados al Taller Universitario de Cine (TUC). Aníbal Cardozo Ocampo y el ya citado Prieto realizaron el videoclip Terra hecho con video, proyecciones de slides y música en vivo. De 1981 datan los documentales con un tratamiento renovador de Enrique López Grenno sobre aspectos de la cultura popular paraguaya, que son cuatro. En 1987 se realiza el corto de David Pérez Minier titulado María Isabel o el viaje en tranvía, una evocación de la artista Mabel Arcondo.

Como primeras experiencias de videoarte pueden citarse el video experimental del artista Julio González Marini con imágenes de bosques, en el contexto de una muestra titulada La destrucción del paisaje, llevada a cabo en el Centro Cultural Paraguayo Americano. En 1989, poco después de la caída del dictador, se realizó en la Galería Miró la muestra Los años del miedo, donde también González Marini elaboró un montaje instalando monitores con alambres de púas que emitían material documental de archivos televisivos sobre manifestaciones y represiones ocurridas durante el régimen militar. Igualmente, en la ocasión se proyectó un diaporama sobre graffittis censurados en la vía pública, parte de una investigación que encaró la fotógrafa Rosa Palazón en esos años.

20 años no es nada


Apuntábamos que la condición periférica y las circunstancias geo-políticas, sociales y económicas del país han determinado el bajo crecimiento cultural en general y la limitada producción audiovisual en particular. Buscando el presente de la proyección de esta memoria, se hilará una trama de eventos de creación vivida al día, sin guión y sin proyectos predefinidos, siendo este texto un espacio donde la reflexión avanza al mismo tiempo que los hechos.

Si el video abrió las puertas de la imagen electrónica alterando el paisaje audiovisual, hoy en día la tecnología digital ha permitido la explosión de un ámbito en que realizadores de video, artistas visuales y pocos cineastas paraguayos se arriesgan a explorar en sus posibilidades estéticas, críticas y políticas. Desde la memoria convoco algunos momentos y actores importantes para la imagen en movimiento en los últimos años, aún a riesgo de poner en evidencia la frágil red del video y el arte digital local.

El primer Festival de Video activo durante los ´80 y ´90 se llevó a cabo durante seis ediciones en el Centro Cultural de España, activa institución alentadora de la imagen en movimiento y plataforma pionera de indudable trascendencia local. Jorge La Ferla, promotor y teórico argentino, estuvo en Asunción como jurado durante el IV Salón de Arte Joven de 2003. A él cabe una importante tarea de aliento a nuestra creación, más si se toma en cuenta que fue profesor de Paz Encina (autora del primer largometraje nacional en treinta años, Hamaca paraguaya) en la Universidad del Cine de Buenos Aires en la década del 90. La Ferla es organizador de MEACVAD, Muestra Euroamericana de Video y Arte Digital, en el que también brinda espacios para el videoarte paraguayo. En el 2006 el MEACVAD contó con la presencia del artista y curador Fredi Casco y en el 2007, la del crítico Javier Rodríguez Alcalá (www.meacvad.org).

Por su parte, el Concurso de Videoarte organizado por el Instituto Goethe y la Alianza Francesa se ha celebrado hasta el año 2006 (y desde estas páginas abogamos por su restauración); así como el Concurso Baviera Arte Joven y el premio Henri Matisse de la Alianza Francesa que estimulan, en alguna medida, el pulso artístico de la imagen en movimiento. Son también destacables las acciones provenientes de la cooperación cultural internacional de España, Alemania y Francia. Y el Concurso de Videoarte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de Washington, que ha premiado dos obras de videoarte paraguayas en el 2003 y 2004.

También en ocasión de ARTEBA 2006, la feria de arte contemporáneo de Buenos Aires, se realizó un programa de videoarte nacional curado por las artistas Bettina Brizuela y Gabriela Zuccolillo. Por su parte, Hugo Gamarra desarrolla una activa y necesaria acción como director del Festival Internacional de Cine de Asunción y de FestiDocs, donde hay cabida para la producción de calidad artística. El es también fundador de la Fundación Cinemateca y Archivo Audiovisual del Paraguay.

Sobre mi experiencia personal como promotor de video y arte digital, en el 2004 organicé la muestra Videotrama y el Festival Asuanima en el Centro Cultural de España de Asunción. Articulada temáticamente como una antología histórica del video y el arte digital, la muestra agrupaba trabajos de videoarte en sus versiones instalacionista, objetual y monocanal, así como obras de media art o nuevos medios; junto a un programa multidisciplinar de cortometrajes.

Asuanima abarcaba un panorama comprendido entre 1984 y 2004, siendo la intención del proyecto nivelar estos formatos con otras expresiones contemporáneas. Y creció conformándose en un archivo activo hasta hoy a través del sitio en Internet (www.asuanima.net). En dicha oportunidad, nos visitó Graciela Taquini, quien brindó una Clínica de VideoArte, conferencias y un programa de videocreación arqentina al que denominó Asunción del Video Argentino (www.gracielataquini.info).

Esta promotora y videoartista, junto al teórico Rodrigo Alonso, han venido incluyendo el video paraguayo en diferentes programas y muestras, como en la muestra Resplandores, poéticas analógicas y digitales y la Red Cultural Mercosur, en el 2007 (www.roalonso.net) o ARTEBA.

Otra caja de resonancia internacional para nuestra videocreación es generada en la ciudad de Barcelona a través del Festival de Videoarte LOOP, que en 2007 enseñaba la producción realizada en el último lustro en el programa titulado Ahecha (que en lengua guaraní significa Yo veo, aludiendo a la interpretación de Philippe Dubois sobre la palabra latina video), curado por Fredi Casco y quien esto escribe (www.loop-barcelona.com)

La incorporación al circuito educativo de instituciones de formación terciaria del audiovisual en nuestro medio, como el Instituto Profesional de Artes y Ciencias de la Comunicación (IPAC) y del Instituto Superior de Arte (aunque ésta última facultad no se especialice en este campo), han formado algunos artistas con intereses en la imagen en movimiento, y en menor grado las Facultades de Comunicación de la Universidad Católica, Autónoma, del Pacífico y Uninorte. Mientras tanto, desde la órbita oficial se anuncian cambios en el sector cultural, como una política de fomento más activa y protectora, con la creación de la Dirección del Audiovisual, dependiente de la Secretaría Nacional de Cultura, prevista dentro del marco de la nueva Ley Nacional de Cultura. La sociedad civil del arte, mientras tanto, realiza su labor a pesar de las eternas promesas del Estado cultural.


1. Senderos / Tape po`i

Mi selección videoarte

A la manera de un relato con pausas demasiado largas, las imágenes del videoarte paraguayo comienzan hace aproximadamente veinte años, y abarcan el período temporal de “transición a la democracia”, luego de la dictadura más larga de América del Sur. Tiempos alentados por el capitalismo trasnacional, la creciente corrupción y sus tristes consecuencias actuales: la pobreza y la emigración.

Condicionamientos que desde luego repercuten en lo cultural, con una ausencia de políticas emanadas desde el Estado y el desconocimiento de mecanismos de funcionamiento de sus industrias. Aclaradas estas circunstancias, entraré de lleno a marcar un sendero, un camino entre la selva, de esos que hay en Paraguay y se llaman tape po´i, voz guaraní que significa camino angosto. Será éste un recorte sobre la escena del videoarte y la senda alternativa, por no decir marginal, que le ha tocado recorrer en un período temporal de dos décadas.

La producción se pone en marcha durante el segundo lustro de los ´80, con la emergencia de artistas visuales afines al tiempo tecnológico. Al ser el video un medio de transmisión electrónica y poseer la capacidad de reproducir el tiempo real, su inserción en la escena local se produce entendiendo creativamente sus virtudes y defectos propios, su propia materialidad obsolescente. Y conceptualmente, los artistas van comprendiendo que el acto de narrar es substituido por el acto de mostrar, de ver.

Una fuerte atención en la construcción del sujeto, en un acento de repliegue hacia la intimidad y el universo privado, marcan otras obras de carácter general. La autorrepresentación de los artistas con fines narcisistas en lo formal caracterizan ciertas creaciones, en una aparentemente primera actitud de conocimiento y afirmación del medio.

Encendido. La artista Margarita Morselli es creadora de dos videos. El primero, Autorretrato (1984), seleccionado para representar al Paraguay en la Bienal de Sao Paulo de 1985 y Somos (1992), su último video. Autorretrato es una toma continua de la artista tomada de espaldas ascendiendo una escalera en busca de la luz; mientras que Somos es una metáfora sobre la identidad nacional resumida en la imagen del sombrero. Esta artista podría ser considerada como una pionera del videoarte, aunque no continuó con este medio, dedicándose actualmente a la gestión de un importante centro cultural.

Parodias periféricas. El trabajo de Fredi Casco incide en una línea que hace una reflexión crítica hacia los medios de comunicación y en particular en el contexto latinoamericano. Interesado en la mediación de diversos estadios de la imagen, ha desarrollado series fotográficas con tránsitos en la imagen en movimiento.

Los primeros videos e instalaciones de Casco y su pareja, la también artista Ana Ayala, asumen una materialidad y estética propia del ámbito popular, utilizando tecnología obsoleta, low-tech y de segunda mano. Utilizando monitores de líneas vintage con imágenes ralentizadas, en pésima resolución, con barridos, o asumiendo la luz fría de los rayos catódicos, sus videos reflejan la atracción ejercida por los rasgos físicos de la televisión.

En 1997 Casco y Ayala, con la colaboración de Jorge Paiva, bautizan Redrum Vernisash a su primera video-instalación, bajo el pseudónimo de La Mosca Telemante, un trabajo muy experimental sobre circunstancias de opresión, alteración de la personalidad, y donde el sonido ambiental de gritos y respiración le confieren un clima claustrofóbico. En la instalación Pornocopia (1998), Casco reflexiona sobre la manipulación de la imagen a través de los medios, sobre lo real y lo aparente, a través de luces de tubos fluorescentes y la lluvia estática de la TV alumbrando un maniquí a manera de pedestal.

Videopatía doméstica (1999) consta de dos monitores de catorce pulgadas emitiendo en loop acciones de los artistas. Filmado a cuatro manos, éste es un relato sobre la intimidad, los roles de género, la lentitud del tiempo. El video “masculino” toma como ambiente las calles de una Asunción soporífera en horas de la siesta entrevistas cansinamente desde un automóvil; el “femenino”, por su parte, registra el universo estereotipado del ama de casa, como la cocina, ver la TV, regar el jardín, etc. El encuentro se resuelve en una escena que parodia una telenovela, y el contenido simbólico de la instalación se resuelve al enfrentarse ambos monitores.

Por otra parte, en la videoinstalación de Casco titulada Pesebre vidente (2000), encontramos un peculiar ensamble con resonancias a Nam June Paik, donde unas micro-esculturas son interpeladas por un video en loop. Este montaje está hecho a partir de piezas de cerámica popular que representan a la Sagrada Familia: María y José observan a otro Jesús de yeso pero mediatizado a través de un monitor barato de pésima imagen. Como representación de una versión latinoamericana del nacimiento cristiano, la obra reflexiona sobre cierta identidad periférica, a la vez que ofrece una mirada crítica al niño-dios de los hogares: la televisión.

La videoinstalación Balneario (Paraguay Beach Park V 2.1) (2001), está compuesta por 21 toallas de playa con la palabra video bordada, las cuales se disponen alrededor de un monitor que emite sin fin la escena de una playa y el mar. Esta obra realiza un comentario sobre la condición geográfica sin salida al mar de Paraguay.

En el 2007, Fredi Casco retoma luego de años el videoarte, realizando la instalación Chaco Fantasma, en la Cisneros Fontanals Art Foundation de Miami (CIFO Grants Program 2007). Esta suerte de documental expandido en el espacio, se estructura en cuatro proyecciones que ponen gran atención al sonido ambiente. Las imágenes corresponden a una peculiar visión de este territorio, una gran llanura que ocupa la mitad del país, y donde las personas y animales enseñan su “otredad” durante la fiesta sincrética del pueblo Chiriguano, el Arete Guasu, una celebración indígena y mestiza. En esta obra, se presenta el desolado paisaje como un espacio alucinado, verdadero mundo paralelo donde conviven hombres y mujeres con sus dioses ancestrales y seres reales. Una apuesta por fusionar un caos multicultural que proviene del cruce de influencias de la selva, de los Andes, de la Europa medieval o de íconos de la cultura tardocapitalista en el Chaco.

La memoria y la realidad. Marcos Benítez es autor de algunos videos hechos en los últimos años de los ´90, medio al que esperamos regrese. La obra Sin título (1999) es una propuesta objetual que se compone de un monitor de TV y un velo estampado que lo cubre, en un gesto negador del fin telemático. En el monitor velado con grafías estampadas se ve en primer plano la imagen de la boca del autor dando lectura a una carta. Esta obra es un homenaje privado al artista Feliciano Centurión.

Luciérnagas a ras del piso (1998), es una video instalación que recoge la experiencia de unas personas en el vertedero de residuos de Cateura, a orillas del río Paraguay. Las primeras imágenes proyectadas en el suelo van cobrando lentamente sentido de realidad: los puntos de luz de las linternas de los trabajadores-recicladores encendidos ya no son metafóricas luciérnagas. Sin intervenciones, en tiempo real, este registro sugiere un espacio donde el espectador puede recrear el hacer de estas personas y el ambiente donde se desarrolla esta actividad.

Realidad urbana, mestiza e indígena. La inyección de situaciones tomadas en directo y de la misma realidad, ambientadas en el espacio público, caracterizan el hacer videográfico del colectivo formado por Erika Meza y Javier López (www.postcolonia.com). De singular ingenio de fondo y forma, estas acciones performáticas remiten a situaciones banales y de hastío, pero que señalan importantes cuestiones vivenciales en torno a lo social, lo político y lo cultural, utilizando generalmente la lengua guaraní. Con un alto sentido crítico, los autores asumen situaciones accidentales y azarosas con resultados sorprendentes, inoculando una conciencia expandida desde las iluminadoras impresiones de sus trabajos.

El directo que practican pone literalmente el dedo en la llaga, proponiendo un activismo reflexivo, y constituye una voz firme sobre una agenda pendiente de temas urgentes de nuestra realidad. Por ejemplo, estos artistas comprenden que la exclusión lingüística y social del guaraní parlante (que en Paraguay implica aproximadamente a un 30 % de la población exclusivamente monolingüe guaraní y a un 85 % bilingüe) determina su situación presente de pobreza y marginación.

En el video Haciendo mercado (2007) se ironiza sobre el capitalismo, al enunciar un chamán indígena las fórmulas y estrategias tomadas de un libro del gurú del marketing Philip Kotler. Cultura apatukada (2007) es otro trabajo que evidencia las políticas culturales inexistentes en el país, filmado en directo frente al Museo Nacional de Bellas Artes de Asunción, con una performance de una bailarina que va siendo encadenada de pies a cabeza.

Las piezas más crudas y experimentales a nivel técnico corresponden a las primeras que realizaron en Paraguay tras su arribo en el 2000, como El campo del dolor, El sentido de la utopía, 11 de septiembre o Transmitir es ciencia. Erika y Javier comentan en sus palabras la realidad que les tocó vivir recién llegados al país, pues ella es paraguaya y él cubano: Nuestro amigo el médico y dibujante Joel Filartiga, nos regaló una cámara High 8 marca Sony (…) salíamos todo el día a la calle y filmábamos cualquier cosa, en la estación de servicio en la esquina de la casa por la noche, y veíamos lo que filmábamos en el día, esa costumbre nos duró unos cuantos años,como voyeurs de lo cotidiano (…) Un día nos cansamos de caminar pues no teníamos para pagar los pasajes del bus, habíamos observado que los predicadores y los vendedores ambulantes eran los únicos que no pagaban pasaje, mientras llevaran a cabo una acción; al otro día subimos con una biblia, y empezamos a predicar hasta llegar a nuestro destino. En contraste a la apatía reinante, la gente nos escuchaba con mucha atención, habíamos encontrado un punto de conexión y nació (el video) El campo del dolor, intervención que produce un corto circuito mediante la introducción de textos bíblicos con acotaciones de Pierre Bourdieu sobre los poderes hegemónicos en el campo cultural. Y el video 11 de setiembre, se realizó dos días después de la caída de las torres gemelas en el Mercado 4.

Resumen el vivir y crear en el contexto local con el siguiente interrogante ¿nos falta una elevada dosis de humor para entender nuestra realidad o quizás no podemos llorar todo lo que quisiéramos?

Del cuadro fijo al movimiento. La obra de Gabriela Zuccolillo posee una aptitud foto-videográfica, situación híbrida desde la que explora las relaciones y lazos entre la fotografía y la imagen en movimiento. Su primera experiencia con la imagen animada es en Nueva York, donde realiza dos cortos en 16 mm en blanco y negro: Juguetes (1999), una fantasía sobre pequeños objetos y donde este mundo físico se potencia a la escala de un macrocosmos; y Random fragments, un ejercicio experimental de identidad.

La video-proyección Paisajes de la memoria (2003) está compuesta por imágenes fotográficas animadas muy lentamente, en una tensión entre presencia y ausencia. La necesidad del recuerdo de las actividades humanas y la subjetividad de la vida cotidiana son las consecuencias reflexivas logradas por este video silente, al enfrentarnos a esta escena íntima.

Escenas de la vida cotidiana (2004) es un video cuyos capítulos rigurosamente documentales ilustran situaciones cotidianas en una casa tomada por sus gatos. Doble sonoridad (2004), por su parte, es una apuesta más arriesgada sobre identidad íntima, realizado en una sola toma y en tiempo real, donde la cámara registra un atardecer mientras se oye una música de fondo.

El video titulado esta tarde vi llover (2006) reúne componentes que yuxtaponen la imagen fija y animada, y notablemente, el sonido. Realizado fotosecuencialmente, el video es un paseo bajo la lluvia a medida que la autora transita las calles de la ciudad de Asunción. Este road movie

muestra una larga secuencia final de plano fijo, y donde la imagen detenida permite notar el movimiento de las gotas de lluvia sobre el cristal del parabrisas, generando un cinetismo mínimo al cuadro.

Lo extraño real. Los imaginarios domésticos y populares caracterizan los videos de Bettina Brizuela, en una línea próxima al absurdo. La videoinstalación Electric light, electric night (2002) presenta un objeto popular de gran significado cultural para Occidente como lo es el árbol de Navidad, episodio emitido desde un monitor de video-vigilancia. La visión del estrangulamiento del entrañable objeto por las propias lucecitas que lo adornan es obsesivamente repetida en el video, tanto en tiempo progresivo como en rebobinado. Con esta secuencia repetitiva, se aprecia la nula inocencia del tema, al proponerse como espectáculo mediático el consumo de acontecimientos violentos.

La video-instalación Mamá (2005) está compuesta por un ropero en miniatura de madera, video y voz que evoca una memoria doméstica y familiar, donde se presiente a estos elementos como símbolos de pérdida, anclados en espacios de ausencia. Otro video de la autora registra movimientos frenéticos de la cámara entre sillas ubicadas alrededor de una mesa vacía; el mismo comentaría relaciones sobre las relaciones humanas que connotan estos objetos.

Por otra parte, Paisajes/lanscapes (2004), es una serie de animaciones hecha en co-autoría por Brizuela, Zuccolillo y Juanchi Franco. Partiendo de pinturas de artistas modernos paraguayos como Pablo Alborno e Ignacio Núñez Soler, se recrean e intervienen estas pinturas originales con secuencias animadas.


Visiones y sinfonías radicales. Juanchi Franco, autor audiovisual inclasificable y actualmente involucrado con la cultura VJ, está fascinado actualmente por la relación entre música e imagen. Con su premisa de ¡Videoarte para las masas!, ha potenciando el proyecto VJ Audiovisualeños, combinando sonidos eclécticos, del drum n’ bass a la cumbia pop, e imagen animada, aunque esta actividad ha implicado su alejamiento de los circuitos del arte.

El video Negro, Ruido (2004) es una animación hecha de varias capas distorsionadas y superpuestas de una misma toma, y cuyo tema alude al paisaje degradado de la ciudad. En sus palabras: “el tema central de éste material es, como se dice en la jerga local, el mambo negro, el cansancio, la saturación. En Asunción hay al menos 5 columnas por manzana. En toda la ciudad. Los medios masivos de comunicación, a nivel mundial, aportan constantemente a producir esta saturación. Yo también”.

En el video Apocalipsis de Juan (2004), el pseudo-profeta Ruli Pérez (habitante real, incomprendido pero muy auténtico) rompe con el hechizo que nos tiende la ciudad al proferir una incomprensible profecía apocalíptica. Me ven / Me veo (2004) es una video instalación en loop con nueve visiones tomadas por cámaras de seguridad filmando un ratón hamster encerrado y jugando en su rueda. Juanchi reflexiona “…es la prueba de que Orwell tenía razón: somos ratas de laboratorio y el Gran Hermano está aquí. Mientras tanto, del otro lado de tus ojos, te ves al espejo, pensando que tu ruedecita al girar es el universo”.

Más videos experimentales correspondientes a la primera etapa del artista son, por ejemplo, Videoartista Paraguayo (2003) hecho a partir de fotografías fijas y donde se evidencia la precariedad de recursos técnicos: cortes bruscos, audio en mono y escasa postproducción. Otros videos experimentales suyos refieren a situaciones crípticas que crecen en fantasía desde micro-relatos subjetivísimos.

Feminismo poético. Claudia Casarino es una artista plural que ha trabajado la fotografía y el video, reflexionando sobre los medios de comunicación de masas. También realiza formas instalativas del video, donde comenta abstractamente asuntos íntimos y afirmaciones de género. La obra Roundtrip (2004-6), una construcción objetual conformada por un armario con un video en su interior y que alude a la identidad biográfica de la artista, interpretando el Etant donnés de Duchamp.

Este trabajo ha tenido diversas adaptaciones y versiones, como la expuesta en la muestra El efecto Downey realizada en la Fundación Telefónica de Buenos Aires en el 2006. Otros videos son Sin título, de la serie Ni diosa ni reina (2004) expuesto en la Bienal de Busán, Corea y Essence d´artiste (2002).

Divino cuerpo. Los videos de Valentina Serrati inciden en una línea temática que toma el cuerpo femenino como objeto de idealización, en una cultura altamente influenciada por estereotipos propios de la sociedad de consumo y los medios de comunicación. Vinculada a la danza, esta artista paraguaya ha desarrollado su educación visual y audiovisual en Chile, prestando principal interés a la performance, y hallando una manera efectiva de registrar e imponer lo efímero de sus acciones en el tiempo a través del video.

Miss TV (2006) consiste en varias puestas en escena multimedial, compuestas de acciones y videos en tiempo real, protagonizada por la autora. Las versiones de Miss TV analizan el cuerpo como superficie de insatisfacción, de anhelo por la perfección y que desembocan en las cirugías estéticas.

Nocturno (2004) es un video monocanal que reflexiona crepuscularmente sobre la identidad femenina en una situación límite. Cinta azul (2004), por su parte, es un registro del rostro de una niña del pueblo mapuche, de Chile, intervenido plásticamente a lápiz. El canto ritual de fondo y las alteraciones cromáticas confieren a este video una dimensión inquietante.

Celeste (2007), es otro video de autorrepresentación, y que focaliza la diferencia cultural y étnica, con un personaje cuyo vestuario hace referencias a formas de vestir campesinas. La actitud de esta mujer, indiferente e impenetrable, es la de una sonámbula recorriendo escenarios de una ciudad e incapaz de comunicarse con su entorno. Celeste posee una voluntad de pureza formal y fotografía sorprendentes, siendo premiado en la Bienal de Video de Santiago de 2007.

Fantasías de la máquina y la música. En algunas obras de video y media art, Daniel Milessi elabora estrategias de identidad personal y territorial, valiéndose de códigos de la cultura popular, de iconografías de juegos electrónicos de primera generación o Internet. La animación Yasururú Sororó es una recreación de dos capítulos de la historia del Paraguay. En la primera, se narra la llegada de los primeros conquistadores españoles en busca de la ruta a Eldorado y su trágico encuentro con nuestros antepasados indígenas. En la segunda, se enseña la influencia actual de los Estados Unidos sobre la región, ficcionalmente observada desde el espacio exterior.

El videoclip interesa también a Milessi, analizando rítmicamente la música del grupo nacional Dokma, en el video Parada (2005), donde dos personas esperan el transporte que nunca llega, en una situación que comenta aspectos entre lo privado y lo público. En otro, Escargots (2005) una pareja de caracoles copula al son de una canción de Serge Gainsburg. Milessi, junto a Juanchi Franco, conforma el dúo VJ Audiovisualeños.

Anti-retrato nacional. El artista Pedro Barrail, en el video La cocina de Josefina (2003) actualiza la identidad paraguaya al reconocerla fundada en la violencia. Concebida en tres planos fragmentados cromáticamente, uno rojizo que registra escenas de carne vacuna, otro blanco con calcos de yeso de formas viscerales y otro de paleta azulada para una grilla de cotización de monedas, el video traduce nuestra bandera tricolor. Esta obra hace uso de un repertorio de imágenes y sonidos en un claro caso de bootleg, traspasando las fronteras éticas tradicionales de la autoría o la originalidad. Bootleg, en inglés, significa literalmente “pirata”, y en términos musicales y visuales, corresponde a una de las definiciones del re-mix, o re-mezcla, al apropiarse de bases visuales y sonoras para crear una nueva pieza.

Identidades en crisis. Tras las experiencias en el taller de Cira Moscarda de 1968 y un fuerte interés en el teatro, el pintor Ricardo Migliorisi aborda en 1984 el film Brigitta von Schnarkoppen, luego pasado a formato digital. En el 2000 encara el video El gusto de la mirada, de corte conceptualista, en el que el artista enseña el rostro en imágenes que connotan diversos signos aparentemente imposibles de satisfacer apareciendo y desapareciendo de su lengua. El plano fijo del rostro subraya movimientos de ingreso y egreso verbal, emocional y nutricional.

Híbrido. En los videos de Christian Ceuppens hay relaciones entre la identidad y la arquitectura, en monocanales como Pneuma y Testimonial (1996) o proyecciones como Estás aquí (2000) y Estoy aquí (2004). (www.christianceuppens.com)

Estos dos últimos los ha instalado con reflejos en espejos, a veces en posiciones invertidas, enriqueciendo la percepción del espectador al poder tomar éste posiciones físicas entre los campos de proyección.

2. El cine arte en Paraguay


En relación a un cine de autor con intereses estéticos, centraré esta sección en la película Hamaca paraguaya (2006), de la directora Paz Encina y en los cortometrajes de Juan Carlos Maneglia realizados en la década del ´90.

Una hamaca, centro simbólico. Como objeto de descanso muy arraigado de nuestra tierra, la hamaca, el lienzo de algodón colgante, sirvió a la autora de metáfora para señalar un tiempo lento, el nuestro, tomando como eje a una pareja de ancianos. El primer largometraje nacional hecho en treinta años, puede ser considerado un milagro audiovisual que nos ha puesto a los ojos del mundo, además de sus cualidades artísticas.

Hamaca… surge a partir de una video-instalación de Encina de 1999 y de un corto que ya había filmado en el 2000. En el corto, llovía todo el tiempo y una pareja de ancianos esperaba a su hijo que no volvía. En el largometraje del 2006 hay más elementos de tensión dramática: ya es una historia antibélica, un relato atemporal (aunque transcurra en 1935), y asume íntegramente la lengua guaraní. La película contiene elementos de una belleza poética madura en imágenes, es una propuesta minimalista y despojada lograda con veinte planos fijos (algunos de hasta 15 minutos) que observan a la pareja en su cotidianidad rural; abriendo y cerrándose en forma circular. En el comienzo, la pareja tiende la hamaca entre dos árboles; transcurriendo el tiempo en el espacio natural de un bosque en un extenso diálogo y flashbacks y finaliza descolgándola, mientras la escena se oscurece.

En Hamaca… se funden varios tiempos, el recuerdo anclado en un presente y en un espacio donde cabe la atmósfera del trópico a ravés del sonido ambiente. Hamaca es una apuesta de riesgo columpiando un retrato campesino y a la vez universal en los principales foros de cine arte mundial y que obtuvo el premio FIPRESCI en el certamen Un certain regard del Festival de Cannes en 2006. Una reescritura de nuestra realidad con contenidos novedosos, un fresco naturalista y áspero representando nuestra cultura mestiza y rural.


Humana contradicción. El caso del realizador Juan Carlos Maneglia es paradigmático por la precocidad de su talento. Si bien orientado hacia el cine y la televisión, el interés de Maneglia por el videoarte, en la primera hora de irrupción del mismo en nuestra escena hacia los ´80, se concreta muy especialmente en las obras Espejos, Bocetos y Presos. Y también prestando colaboraciones a artistas plásticos como Ricardo Migliorisi o Margarita Morselli en la realización sus videos.

Concretamente en Espejos (1987), si bien se corresponde a un cortometraje de ficción, en él se señalan fuertes relaciones reflexivas sobre el medio audiovisual, a la manera de un montaje en sí mismo. Enfrentando a un referente real desdoblado en otro virtual, el protagonista es proyectado en un laberinto de monitores o espejos, con efectos propios del medio televisivo. Otro corto con intereses estéticos notables es Say yes, de una elaboradísima fotografía, y unos titulares rodados en blanco y negro, como la gran mayoría de sus trabajos.

Los siguientes cortometrajes que Maneglia realiza ya con Tana Schembori como compañera creativa a partir de la década del ´90, son argumentales y narrativos, pero recurriendo siempre a elaboradas y finas metáforas visuales. Decantándose por un humor visual en la tradición del cine mudo, o en una inteligente reinterpretación de los códigos del género de clase B, surgen Amor Basura, Artefacto de primera necesidad y Horno ardiente.

Evocaciones. Por su parte, Marcelo Martinessi tiene una rica experiencia audiovisual y es autor de varios cortometrajes de ficción y documentales. En sus videos resaltan pautas que marcarán sus trabajos posteriores como el lirismo con el que construye historias muy cercanas al realismo, consiguiendo un equilibrio artístico entre la cotidianidad del fondo y la evocación de la forma como en Los paraguayos, y en Paraguay según Barrios.

En tránsito. Miramenometokéi del artista plástico Enrique Collar, es un largometraje emparentado con códigos de la pintura, en un estilo narrativo, y donde lo onírico cobra gran protagonismo. Collar es autor también de los cortometrajes El Presente, Virgencita sucia, First and last image, y Poder dulce poder.

Banquete final amarillo

Es evidente que en esta selección de video y cine arte no han sido representados casos y ejemplos valiosos con total equidad. Tratando de tener en cuenta obras y artistas que he podido conocer en mis diez años de actividad como crítico y curador, propongo en este epílogo un listado más incluyente, en el que se inscriben cómodamente obras documentales, de animación y ficción; y otras que se decantan en su visualidad hacia la experimentación y el videoarte.

La selección no pretende ser exhaustiva, anteponiendo los casos audiovisuales más representativos, y tomando en cuenta la persistencia; y donde hallarán en falta las artes electrónicas y mediales. Esta relación nos acerca a los notables intereses estéticos y conceptuales encontrados en las obras de Luis y Esteban Aguirre, Fernando Amengual, Aldo Calabrese, Darío Cardona, Luvier Casali, Hugo Cataldo, Leticia Coronel, Ysanne Gayet, Marco Gauto, Renate Costa, Martín Crespo, Wilson de Souza, José Elizeche, Fabricio Fernández, Justin Frizza, Leonardo Laterza (Wankers), Mónica Matiauda, Pablo Meilicke, Tamara Migelson, Juana Miranda, Eduardo Mora, Augusto Netto, Mariela Oteiza, José Pedersen, Romina Pereira, Dea Pompa, Mauricio Rial, Silvana Rial, Roberto Rodríguez, Javier Rodríguez Alcalá, Javier Valdez, Malu Vazquez, Noemí Vega y Christian Wenger.

Como fondo a la lectura de este texto hecho de retazos, guionado según las peripecias vitales del país y de mi existencia, existe el riesgo de fabular metafóricamente esta memoria del video como la paradoja del plato híbrido con que se abría este artículo. Y teniendo en cuenta que escribo abrazando la indefinición y desdefinición del medio, empleado por cineastas, documentalistas y artistas.

Continúan fijadas en mi memoria, a pesar de mi distancia temporal y física de Paraguay, tres imágenes televisivas que ilustran momentos difíciles de nuestra historia reciente: las del trágico incendio en un supermercado de Asunción en el 2004, el robo de dinero de las bóvedas del Banco Central a manos de sus propios empleados, o las espeluznantes escenas del magnicidio impostado de un vicepresidente o de la sangrienta revuelta civil del Marzo de 1999. En estos archivos televisivos vislumbro un valioso material de insumo para crear aunque sea, una video-pesadilla que nos retrate de cuerpo entero y sepa dar con los temas importantes de nuestra realidad.

Conservo con emoción y optimismo la persistencia de nuestros creadores de la imagen en movimiento, como el pastel amarillo de maíz de nuestra tierra, elaborando nuevas recetas al video en Paraguay. En la periferia de periferias, parece que no pasa nada, pero sí se cocina una identidad audiovisual radical, sensible y opuesta al canon simplón. Bienvenidos a esta mesa pequeña, austera pero muy sabrosa.


Fernando Moure
Barcelona, febrero de 2008.

(1) El termino stronismo es un neologismo que alude al apellido del dictador paraguayo que gobernó el país entre 1954 y 1989, Stroessner.

(2) Carlos Saguier corrigió un juicio inexacto en el texto original, donde se adjudicaba el uso de videofilmadoras para el rodaje del film El Pueblo. Acotó que el formato portátil semi profesional U-matic fue usado en Paraguay recién a partir de 1979 y en blanco y negro. A principio de los `80 se importaron las primeras cámaras PAL a color, mientras las camcorders (o handycam) aparecieron recién en 1986. El Pueblo fue rodado en 16 mm, ampliado a 35mm en los Estados Unidos, y copiado a 16mm en blanco y negro y en color. (Carlos Saguier, correo electrónico, 23 de julio, 2008).


BIBLIOGRAFÍA

Libros
Baigorri, Laura. Video: primera etapa. Editorial Brumaria, Madrid, 2006.
Escobar, Ticio. El arte fuera de sí, Ed. Museo del Barro, Asunción, 2004.
La Ferla, Jorge (comp.). El medio es el diseño audiovisual, Editorial Universidad de Caldas, Colombia, 2007.
Artículos en ediciones, catálogos, ponencias en foros
Casco, Fredi. Selección de Video y arte digital de Paraguay. MEACVAD, Buenos Aires, 2006.
Casco, Fredi. Identidades en tránsito. “Video: nuevas posibilidades en el arte”, Centro Cultural Citibank, Asunción, 2002.
Machado, Arlindo.”El arte del vídeo en Brasil” en: La Ferla, J. (ed.): Medio Audiovisuales. Ontología, Historia y Praxis, Libros del Rojas, Universidad de Buenos Aires, 1999.
Mariátegui, Juan Carlos. “Tecno-Revolución: ¿Falsa Evolución?”, Márgenes Encuentro y Debate, Año XIV, núm. 17, Lima 2000.
Moure, Fernando. Hacia una crítica cultural. “Videotrama, 20 años de video y arte digital en Paraguay”, Museo del Barro/Fundación Rockefeller, Asunción, 2005.
Villacorta, Jorge. Videografías invisibles, una selección de vidoearte latinoamericano 2000-2005. Centro Atlántico de Arte Moderno, Canarias, 2007.

Páginas Web

Alonso, Rodrigo. “Elogio a la Low Tech”. “Hacia una desdefinición del videoarte”, “Zona de turbulencia. Videoarte de América Latina”. Ver: http:// roalonso.net
Charalambos, Gilles.: Aproximación a una Historia del Vídeoarte en Colombia. Ver: http://www.bitio.net/vac
Graciela Taquini. “Trampas del tiempo. Entre el cine, el video y las artes visuales”. Ver: http://www.gracielataquini.info


Fernando Moure con Graciela Taquini en el Mercado 4, Asunción, Paraguay


BIOGRAFIA


Fernando Moure
es crítico, curador y columnista de artes visuales. Creador de las muestras Ahecha Video y arte digital y La realidad semejante en Barcelona; Videotrama – 20 años de video y arte digital, Asuanima festival de cortometrajes, Marguerite Yourcenar-Evocación, entre otras, en Asunción. Su trayectoria en el campo del arte contemporáneo y la comunicación ocupan los últimos diez años de actividad profesional, orientando sus objetivos hacia la promoción de las artes visuales paraguayas en el contexto de América Latina y Europa.

Se encuentra preparando para el año 2008 el ciclo audiovisual Paraparaguai en Casa de América Cataluña de Barcelona y en el Instituto Cervantes de Munich. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Vive y trabaja entre España y Paraguay.

CUENTA REGRESIVA


“El cuadrilátero es siempre el mismo,
lo que cambia son los personajes que entran y salen”.
A. Kiarostami.

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Cada vez que veo una película de Abbas Kiarostami me invade la duda, ¿esto que estoy viendo pasó en realidad o es algo montado? Sus historias siempre están muy cerca de la realidad, se respira la cotidianeidad, la vida. Kiarostami no responde cuando le preguntan si lo que filmó fue real o no, no le interesa debatir la realidad sino la verdad que él quiere contar en un momento específico.

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Las películas de Kiarostami no se ven, sino se experimentan, porque Kiarostami es un maestro en dejar espacios y huecos para que el espectador vaya respondiendo sus propias interrogantes, reconstruyendo la película en su propia butaca.

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TEN se presentó en el Festival de Cannes en el 2002, contra todo pronóstico, ya que el director había dado su palabra de no volver a competir. Él mismo, parafrasea a Napoleón, y retractándose, afirma que sólo un imbécil es incapaz de cambiar de opinión.

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TEN, así como EL SABOR DE LA CEREZA, es una película magnífica, sólo que TEN es más arriesgada en su formalidad: son 10 secuencias presentadas como en cuenta regresiva, está filmada enteramente dentro de un auto, está vertebrada por dos únicos planos el de la mujer que conduce y el copiloto, no hay un verdadero hilo narrativo, es el espectador quien, de frente a esta realidad, debe relacionar las escenas.

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Con este film Kiarostami se acerca formalmente a sus comienzos, logrando transmitir el conflicto a través de un niño, pero esta vez, no es el niño el centro de la película, sino por primera vez en su filmografía, es la mujer.

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Toda la película se sustenta con los encuentros de una mujer divorciada llamada Mania Akbari, mientras transitan por la ciudad de Teherán. Este viaje, que al parecer dura unas semanas, se concentra en 10 conversaciones con varias mujeres y con su hijo pequeño. Amín, su hijo, es el estandarte de la tradición más férrea, y la confronta con una sociedad hermética, cerrada y falócrata en la que el diálogo se presenta bajo la forma de reducidos esquemas donde no hay lugar para el sentido común ni la libertad individual.

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Son trayectos de una densidad abrumadora que describen indirecta pero minuciosamente el mundo que la rodea fuera del vehículo, ya sea a través de pequeña apertura de la ventana o por los sonidos que vienen de afuera.

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El resto de los pasajeros: mujeres. Todas ellas arquetipos femeninos que matizan la soledad diferencial de la protagonista, que es en esencia un espíritu libre. La prostituta, la anciana religiosa, la mujer tradicional marcada por el fracaso amoroso, podrían constituir aspectos de una única mujer, según declaraciones del propio director. En estas conversaciones cotidianas, nos llega todo el mundo emocional de esa mujer, y con ella va emergiendo, un retrato íntimo de la mujer iraní contemporánea.

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A pesar del reconocimiento internacional de este magnífico film, la unanimidad de la crítica y todos los premios recibidos, no ha pasado el visto bueno de la comisión censora en su país, que ha exigido la supresión de dos historias que son dos pequeñas joyas: toda la secuencia de la prostituta, y otra en la que una joven, retira públicamente el velo de su cabeza, gesto prohibido en Irán. Ante la negativa de su director, Ten no se estrenará en Irán. Previamente a su presentación ante la censura, tuvo lugar una única proyección en la filmoteca del Museo de Arte Moderno de Teherán, a la que acudieron 3500 personas de todos los rincones del país, peleándose por conseguir un hueco en una sala con 200 butacas…

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Primera persona del singular: “Yo trabajo con autonomía total. Soy un director independiente que se abre camino por donde quiere ir. Ni siquiera me preocupa saber el número de espectadores que verán la película. Estoy consciente de que mis películas están a años luz de las europeas y estadounidenses en términos de espectacularidad y acción. Y tomo en cuenta que tal vez al público le cautiven menos largometrajes como Ten. Pero también hay que pensar que diez segundos de La guerra de las galaxias cuestan lo mismo que toda una película mía. Por lo que no deseo operaciones económicas que terminen en pérdidas y me siento libre para experimentar, para buscar soluciones cinematográficas alternativas. Además, con Ten he utilizado la tecnología digital y esto me ha permitido contener los gastos y reducir el número de colaboradores. Por último, todos los actores son aficionados. En pocas palabras, el aspecto económico y la producción no inciden en la creación y realización de mis películas”.

AUTOCINE


“Toda la familia es bienvenida,
sin importar lo ruidosos que sean los niños”.

El primer autocine nació en Nueva Jersey el 6 de Junio de 1933. Había espacio para todos, familias, tortolitos, curiosos y encima, no hacía falta dejar a los hijos con la suegra, ya que su inventor, al inicio de la primera proyección, dejó claras las reglas del juego: vale todo, hasta los más ruidosos. Que ganas de llevar la silla cable, comer pororó a todo volumen y tomar tereré en el verano sin que me digan SHHHHHHHHH!!!!! Ahora, en vez de ir al autocine de Lambaré, tenemos que encerrarnos en las salas de los Shoppings a hacer un silencio de muerte ya que en esas películas el barullo parece una premisa.


La leyenda dice que al inventor Richard Hollingshead, se le ocurrió la idea del autocine porque su madre no cabía en las butacas de los cines y porque su padre, vendedor de líquidos para limpiar autos necesitaba aumentar las ventas. Sea como fuere, Hollingshead se despertó una mañana para crear uno de los inventos más recreados en películas del siglo XX, mejor dicho, homenajeado por directores de cine, concretamente, por aquellos chiquilines ruidosos que corrían entre los coches con toda la libertad del mundo. En EEUU bromean diciendo que los niños que nacieron en aquella época, se gestaron en el asiento trasero. En fin, que esa mañana, a
Richard Hollingshead se le ocurrió sacar su proyector al aire libre, ubicarlo sobre el capot de su coche, colgar una sábana en los árboles de su patio y colocar una radio detrás de la pantalla improvisada.


El inventor se dedicó durante meses a perfeccionar el invento, simulando
las condiciones meteorológicas que podrían afectarlo, provocando lluvia con la regadera de su madre.


Al inicio, el sonido salía de los altavoces a ambos lados de la pantalla. Luego, unos transmisores se colgaban directamente en las puertas o ventanas de los coches. En la actualidad, el audio se trasmite en stereo a través de ondas sonoras de corto alcance que se pueden sintonizar con la radio del auto.


La idea originalmente llamada “drive-in” theater, tardó en masificarse debido a la II Guerra Mundial. Pero a mediados de los años 50 se habían construido más de 4000 autocines inmensos. La capacidad de cada uno oscilaba entre 400 a 1000 coches (y quién sabe cuántos chiquilines cabían en el asiento trasero).


Se construían en escampados y zonas rurales. La entrada era muy económica, por eso se convirtió en la actividad familiar de los fines de semana. La última fila (de atrás) era la atracción de los enamorados, que se olvidaban de lo que pasaba en la pantalla y se sumergían en los asientos.


El autocine se fue convirtiendo en un ícono de la cultura estadounidense de lo “facil, rápido y barato” y, sobre todo, desde la comodidad del propio coche, donde se podía fumar, comer y hacer lo que uno quería. Lo que comenzó con el cine, siguió luego con las cadenas de comida rápida, los cajeros automáticos y aquello que nos “ayuda” a movernos cada vez menos.


En los años 80, la llegada del video y la masificación de la TV, apuraron el declive de los autocines. Los grandes terrenos apartados del tráfico fueron abandonados. Algunas pantallas sirven de soporte a las plantas trepadoras.
Muchas películas de terror Serie B estrenadas en estos cines, son hoy una premonición de la paranoia de la seguridad que tienen muchas personas y cuya consecuencia es optar por lugares cerrados a lugares al aire libre.


En Paraguay, el clima caluroso es ideal para las proyecciones al aire libre. Los 75 años del autocine coinciden con la tendencia de reinvindicación de pelis como Dead Proof / Planet Terror, DVDs de pelis Serie B y Z el recién lanzado L´atelier 13. Los pocos autocines que han logrado el equilibrio, siguen firmes como el roble en su afán de dar al público aires de libertad y un cielo lleno de estrellas (de las de verdad).

La de la música Esta noche es la última, del autocine…
ha quedado obsoleta con el 75 aniversario.


Fuentes. Texto e Imagen: (1)Carla S. Reissman. http://www.elmundo.es/elmundo/2008/06/04/cultura/1212602967.html http://images.google.com/imgres?imgurl=http://www.carlweese.com/DIport7.jpg&imgrefurl=http://www.carlweese.com/DI.html&h=322&w=700&sz=43&hl=es&start=7&um=1&tbnid=B2jrTMF-CtYmjM:&tbnh=64&tbnw=140&prev=/images%3Fq%3Ddrive-in%2Btheaters%26um%3D1%26hl%3Des%26client%3Dsafari%26rls%3Des%26sa%3DN http://www.autocinestar.com http://www.theshowboatdrivein.com/ http://images.google.com/imgres?imgurl=http://www.mchenrydrivein.com/images/mchenry-drivein-outdoor-theater.jpg&imgrefurl=http://www.mchenrydrivein.com/&h=338&w=450&sz=9&hl=es&start=104&um=1&tbnid=Lek1k3RLo_rOyM:&tbnh=95&tbnw=127&prev=/images%3Fq%3Ddrive-in%2Btheaters%26start%3D100%26ndsp%3D20%26um%3D1%26hl%3Des%26client%3Dsafari%26rls%3Des%26sa%3DN Hishori Sugimoto Union City Drive in, Union City, 1993

CÓMO FILMAR AL DIABLO

LOURDES PORTILLO

Artículo publicado en Blogs&Docs, la primera revista documental on line de España. Para ver el artículo original haz click aquí

“Diez años después, los mismos cambiaron, siempre hay que filmarlos”.

Jean-Louis Comolli

Tardé diez años en ver El diablo nunca duerme (1994) de Lourdes Portillo (“Luli”). Sólo conseguí una cinta VHS con el fragmento inicial del filme. Lo mastiqué una y otra vez, escuchando la conversación de Luli y Ofelia. Un sutil detalle en el sonido, cambio en el tono de voz de Ofelia, hacía que lo atemorizante se cuele por la ranura del cementerio: – “¿Qué pasó de qué?” – responde Ofelia desafiando a Luli.

Lourdes Portillo encuentra a su diablo en esta conversación telefónica. A partir de aquí crea una obra autoreferencial, donde el autor filma a su familia en primera persona, desnudando sus dramas, desde adentro. Hay que resaltar su osadía ya que fue una pionera que salía totalmente de las normas básicas y de cierta monotonía que seguía en aquellos años el documental, donde era casi un pecado que apareciera el autor. Había algo de revolucionario en pararse dentro del cuadro. Hoy, podemos decir que vimos (y vemos) varias películas en este borde inter-subjetivo, y muchas obras con autorreferencias, que en los mejores casos pretenden guiar al espectador a vivir las emociones que vivió el autor y en los peores son simplemente egocentrismo.


No fue casual que esta película con toques de melodrama y cine negro fuese iniciada por teléfono, ya que Portillo solía alimentarse de las historias mexicanas que escuchaba de sus padres, como la controvertida muerte de su tío Oscar que se apresuró a investigar en El diablo nunca duerme. Más tarde, fueron sus padres quienes le hablaron de la cantante Selena y también hizo una película sobre ella y quizá fue su madre quién comentó en la mesa antes de cortar el pan sobre el pequeño artículo de las mujeres extraviadas en la Ciudad de Juárez que dio inicio a Señorita Extraviada.

En El diablo nunca duerme quizá hay una secuencia que hace dudar al espectador: Portillo, en la habitación del hotel, grabando la conversación telefónica con Ofelia, en presencia de su equipo técnico. Aquí oímos a Ofelia decir entre otras cosas, que no acepta salir en la película. No da autorización. Pero Portillo la integra, utilizando como recurso, el doblaje de la voz de Ofelia por una actriz y conservó una migaja de la primera conversación, como un trozo de piel o una evidencia que mostrara su moral. Sus miradas cómplices con el equipo técnico, evidencian el momento exacto donde ella asume que debe guiar el relato, que el espectador vivirá la película a través de ella. Antes de este momento era Ofelia la supuesta estrella. Desde aquí ya no hay vuelta atrás, la decisión está tomada y la postura de la directora es cada vez más firme. Claramente, hemos visto al diablo, al malo, o mejor dicho, hemos visto la representación de quién hasta aquí nos ha guiado.

Cada diablo tiene su diablo.

Las fotografías de la familia en El diablo nunca duerme se presentan en lugares cotidianos, la arena o contra el cielo y el relato se ve enriquecido con puestas en escena de elementos caseros como el tractor en el agua, que dan vida al imaginario de L. Portillo y también retratan al Tío Oscar. La telenovela es otro elemento utilizado “porque en Chihuahua se vive así”. Portillo no se detiene en reflexiones intelectuales al respecto, las incluyó porque cuando iba a las sesiones de acupuntura, las enfermeras y los doctores desaparecían progresivamente dejándola allí tendida. Un día los siguió y vio que estaban todos viendo la novela de las tres de la tarde. Esa novela tenía la misma trama que la película que estaban filmando. “Lo más natural era incluirla”, manipular los elementos como en una telenovela.

Dice J.-L. Comolli: “Filmar es recorrer un tiempo de experiencia donde la relación de un sujeto con su cuerpo y su palabra, a la vez se despliega e intensifica. La filmación hace detectable una dinámica de encarnación de los motivos del pensamiento: Expresión-Represión. Escondido-Exhibido.”

El diablo conoce este juego macabro del cine y opta por no ser filmado. Intuye que el cine no puede hacer otra cosa más que observar su piel, su carne, sus huesos, sus palabras y hasta su alma. No hace falta forzar nada, sólo pasar el tiempo, estar allí con la cámara y aguantar su mirada. El diablo no podrá soportar poner en evidencia sus propias contradicciones.

Su filmografía está inundada de historias muy duras. En Las Madres el diablo aparece en forma de cuerpo político, represor y cada una de las madres era protagonista de una historia desgarradora. Los personajes elegidos por intuición, empatía o relación de proximidad acceden a ser filmados en un momento muy delicado, de dictadura, de represión. Cuando un personaje accede a ser filmado, se firma un contrato verbal con él, un contrato de confianza, donde el protagonista se compromete a contar su verdad y el director a tratar su verdad con la mayor generosidad posible. Pero ¿cómo se firma un contrato con el diablo? ¿Habría que venderle el alma? “Cada diablo, tiene su diablo” dice L. Portillo. No se puede negar que todas sus obras desbordan valentía. Su coraje la lleva a lo profundo de la penumbra, a lo más turbio y denso del ser humano. Ella resalta la importancia de mantener una distancia suficiente con su propia historia, su persona, tener apoyo externo y no involucrarse tanto para no caer en el abismo. En Señorita Extraviada se sienten estas oscuridades, conciencias vendidas, almas en pena, la mujer reducida al valor más insulso y el silencio que se convierte en cómplice. El interés de L. Portillo en cada historia, cada palabra, cada persona, es genuino, noble, no mecánico. Su humanidad es fuerte. Quizá sea éste su amuleto contra el diablo, su agua bendita, su arma secreta.

Lourdes Portillo, nacida en Chihuahua, fue una los cuatro cineastas que dictaron una Master Class en Barcelona con motivo del décimo aniversario del Máster en Documental Creativo de la Universidad Autónoma de Barcelona, y el aula, a pesar de ser la misma parecía más pequeña. Ella se acercaba con vivacidad e interés a quienes tenía enfrente. Su actitud franca desmitifica el cine, cambiando el concepto de clase por el de conversación. Cuando la vi por la tarde, se veía diferente, su ropa parecía más holgada. Me dio la impresión de que esa mañana, se había vaciado completamente frente a nosotros y pensé que debía ir a descansar. Al final, el que el diablo nunca duerma, y siga haciendo de las suyas las veinticuatro horas, termina siendo otra ironía más de este mundo absurdo en el que vivimos.

Conversación con Lourdes Portillo.

Pororó: ¿Cuáles son los temas que más te interesan?
Lourdes Portillo.: Llevo por dentro la búsqueda de la justicia y la verdad, quizá porque me lo inculcaron desde muy pequeña. Nací en un lugar donde surgió la Revolución Mexicana y soy descendiente de una familia rebelde. Pienso que también tiene que ver con algo de mi propio ser y lo que he vivido.
P: una experiencia trascendente…
L: El cine, como los sueños, son efímeros y poderosos.
P: Compartir la experiencia enseñando. ¿Visualizas un cambio en el documental en tus cátedras en la Universidad de Princeton?
L: Es difícil vivir del documental. Paradógicamente no está en decadencia, al contrario, surge un gran interés entre los jóvenes que se interesan por este campo donde la verdad y el arte comparten el escenario.
P: Se aprende enseñando y trabajando…
L: A medida que voy trabajando en el cine, siento que por lo menos empiezo a hablar este gran idioma audiovisual, que casualmente, no es fácil.
P: Pero en tu trayectoria hay varios momentos muy destacados, como una nominación a los Oscar en la categoría documental y haber estado en Sundance y otros Festivales importantes.
L: Los reconocimientos de los críticos, los colegas, la academia, los espectadores, son bonitos, porque aprecian tu obra. Pero para mí el verdadero gozo está en el momento de creación de una película.
P:
El Diablo nunca duerme se recuerda como la película en la que aparece el director dentro del film. Hoy en día se aprecian muchas películas donde el director aparece sin ser necesario.
L: En el cine, como en toda experiencia artística, existen todo tipo de personas. Yo creo que todos somos egoístas, solo que algunos lo desarrollan más que otros.
P: ¿Al ver tus películas también podemos conocerte?
L: El arte, irremediablemente es parte de las experiencias de cada director. Refleja de alguna manera las vivencias y la manera de ver la vida en un momento dado. Para mí cada película es un desafío hacia mí misma.

Texto y entrevista: Renate Costa Perdomo.

Mejor solos que mal acompañados

Aquel domingo terminé la valija, le di breves abrazos de despedida a mi familia (como si no dolieran al ser más cortos) y subí al auto de mi suegro. Ese día partía a Barcelona, iba a hacer un Master de Cine Documental y también a actuar en una de las películas más importante de mi vida: casarme. Mi suegro dio un giro brusco y tomó el camino contrario.

-No podes dejar el país sin conocer un lugar que te voy a mostrar- me dijo.

Che dios, con el poco tiempo que tenía ya estaba en juego mi matrimonio. En el camino leí una revista para no pensar en la pérdida de mi vuelo. La noticia decía que el 90% del mundo es transparente, sin color y que el ojo no lo puede percibir. A esto los científicos llaman materia oscura. Ahora me explico cómo existen personas que pasan desapercibidas y mueren sin que la gente se entere o lugares que van pereciendo, se desgastan y no nos damos cuenta. Paró el auto y paró el tiempo. Llegamos a una parada de ferrocarril abandonada, a una plaza sin gente, a un viejo Almacén, Bar y Cine de los hnos. Cañisá.

El lugar, precioso, tenía las puertas cerradas y no había nadie cerca. Imaginé que este era un lugar invisible, que la gente no lo veía. Podría ser, con los problemas de vista que hay hoy en día por estar tanto frente a las computadoras. Pero este lugar expandía una luz extraña, no podía ser invisible. Mi suegro me apuró y crucé el océano volando.

Meses más tarde, regresé. Mi amigo Mario Franco me invitó a entrar al cine. Pensé que con el primer paso en el lugar invisible podría caer a un abismo. Dude ante la mirada curiosa de Mario. Tomé coraje y pisé.
Pisé firme.

El lugar era más verdadero que la mandioca.

El Almacén hasta hoy es atendido por “Jesse James” como todos conocen a Jesús Roberto Cañisá. El Bar cuenta con sillas y mesas de la época. Me pareció ver una copita de vino vacía por ahí.



El cine es inmenso. Los ventiladores nos refrescan la memoris y las sillas, modelo banco de iglesia, denotan que la gente de antaño no se quejaba tanto como nosotros y no necesitaba tantas comodidades para ver una buena película. También cuentan con otra sala a la intemperie. En las rendijas del piso han crecido un montón de flores. En una salita de arriba, el proyector de 35mm está intacto. Dicen que en los pasillos del lugar puedes escuchar conversaciones del pasado. Paradójicamente la familia Cañisá había llegado a Asunción desde la tierra de la que yo venía (Catalunya, España).


Si dieran medallas de la ciudad que valgan la pena, deberían entregar una a Gladis, otra a Mabel, a Jesús Alberto y por supuesto a Don Nicasio. Una mención de honor a los vecinos que también ponen de su parte. Una mención especial a Mario, el fotografo y a Ma.Gloria, la arquitecta quienes se enamoraron del lugar y atraen cada vez a más gente, alumnos, cineastas, a estudiar el sitio. Hoy los vecinos inundan la plaza y asisten a cuanta actividad se realiza en el Almacén, Bar y Cine Cañisá.


Casi todos ven que el Cañisá es un lugar impotante. Sólo para algunos es invisible o hacen la vista gorda para no ver los agujeros que tiene el techo del cine, la inundación que sufre el almacén con cada lluvia, la humedad que afecta el bar. ¿Qué pasa con la gente que sí puede hacer algo? ¿Qué es, entonces, la política? Hablando de bueyes perdidos, hoy leí en el diario ABC Color que la Municipalidad nunca tuvo un retraso tan grande con la cultura como el de este fin de año (2007) en el que aún no se han liberado los fondos adjudicados/prometidos a los proyectos que empiezan en enero 2008. ¿Están demasiado ocupados? ¿Se les ha perdido algo? Casualmente son las internas coloradas y no está el presupuesto que corresponde a los impuestos que paga la cultura -y que deben volver a la cultura- ¿Qué más se les habrá perdido?

Mejor solos que mal acompañados. El barrio, los vecinos y la familia Cañisá. Solos… por quien sabe cuánto tiempo más, trabajando para que se conserven las paredes que repican los brindis de Moisés Bertoni, las palabras de Alfredo Seiferheld y la tos de José Asunción Flores. ¡Silencio! más respeto a la ordenanza municipal…

FOTOGRAFÍAS: Mario Franco, Renate Costa, Carlos Be (si lees esta entrada ponete en contacto con nosotros) LINKS: CARLOSBE http:// www.skycrapercity.com/showthread.php?t=519513
DIARIO ABC COLOR
http://www.abc.com.py/articulos.php?…fcfe663ed1753e
KARIN SALEB http://vlz.es/urlext.php?ext=http://www.ppn.com.py/html/noticias-ver.asp?id=31836
Texto: Renate Costa